Palabras Impresas

Aquí están todas mis columnas publicadas en los medios gráficos de los que soy columnista permanente: El Día, Diario Popular, Perfil y otros ocasionales. Esto que pasa es mi comentario de fin de semana y se publica hace más de diez años.
Domingo 19 de febrero de 2012Diario Popular

Lecciones de una tragedia

      Imprimir

Buenos Aires, 19 de febrero de 2012 - La excarcelación del joyero que mató en defensa propia a un delincuente fue una noticia que sugiere, comprensiblemente, alivio para muchos. La Justicia ordenó liberarlo tras haber replicado al ataque de los ladrones armados de cuchillos, asestándole puñaladas a uno de los dos delincuentes que lo había asaltaron en su oficina en un edificio del barrio de Tribunales.

La decisión judicial tiene repercusiones sociales y políticas nada desdeñables: el joyero reaccionó en legítima defensa. El abogado del joyero, Gonzalo Romero Victoria, recuperó las palabras de su defendido: “le explicó a la jueza que era matar o morir”.
El joyero es Fernando Blanco, de 36 años y declaró durante tres horas ante la magistrada, la Dra. Laura Bruinard. Ahí se produjo la trascendente decisión, cuando la jueza dispuso la libertad del joyero, que previamente había sido conducido, con las manos esposadas, hasta la comisaría 3ª para una revisión médica. Para el Dr. Romero Victorica, el hecho quedó encuadrado en un “homicidio en legítima defensa” y admitió que la jueza descartó que su cliente pudiera fugarse o entorpecer la investigación, donde ya se reunieron todas las pruebas. Las explicaciones del abogado son muy expresivas: “Aquí no estamos frente a un `justiciero` ni alguien que sale y persigue durante horas a su agresor. Estamos en presencia de alguien que tiene frente a sí a alguien que tiene un cuchillo, una pistola, con quien se bate a duelo y se juega la vida”.
Durante el terrible episodio, al joyero los ladrones le confesaban que “conocían todos sus movimientos, a su familia y que tenían en su poder a sus hijos”. Dos empleadas que acompañaban a Blanco cuando se concretó el intento de robo y fueron atacadas por los ladrones. Las dos mujeres habían relatado que al ingresar a trabajar, fueron sorprendidas en el pasillo del 6º piso por dos sujetos y que ingresó Blanco primero con uno de los ladrones y la puerta se cerró después de un forcejeo. Un dato revelador aportado por el abogado de Blanco: su cliente, que es pastor evangelista, “tiene una mezcla de sensaciones y sentimientos, de momento alegría por salir en libertad, y una enorme tristeza por la pérdida de la vida de una persona. Es un hombre con una profusa vida espiritual”. Si bien Blanco sabe que el ladrón que escapó lo conoce, no ha pedido protección.
¿Cuánto de rutina que ya no asombra a nadie tiene este sangriento hecho, acaecido en ese 6º piso del edificio de Talcahuano 178, a apenas tres cuadras del Palacio de Tribunales? Blanco tiene allí su oficina comercial, donde revende al por mayor bijouterie, alhajas y accesorios importados. Para la policía, el comerciante llegó al edificio para abrir su oficina junto a sus dos empleadas. Todos viven en el mismo barrio y los tres subieron al 6º piso. Allí, escondidos en el pasillo, junto a las escaleras, aguardaban dos delincuentes, uno armado con un cuchillo y el otro con un arma de fuego.
¿Forma parte de un comentario político la crónica policial? Sí. En la oficina, Blanco tenía una clave para desconectar la alarma y otra también para desconectarla pero que, de todas maneras, al mismo tiempo de suspender la emergencia, avisa también a la Policía. Blanco pulsó la segunda alarma. Cuando los uniformados concurrieron al lugar para chequear qué sucedía, el ladrón “calzado” con un arma de fuego prefirió huir pero sin robar. “Quedó el otro, quien al venir la policía intuyó o interpretó que había sido por un aviso que había dado Fernando y entonces se ensañó con él y lo quiso agredir”, relató otro de los letrados del joyero, el Dr. Juan Cabiche. Así las cosas, Blanco comenzó a forcejear con el ladrón. Pudo sacarle el arma blanca y terminó apuñalándolo. El cadáver quedó tendido en el piso.
La repercusión política era inevitable. El jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, se dirigió de manera personal al joyero asaltado que se vio obligado a quitarle la vida a un ser humano. “Fernando, es horrible lo que viviste”, le dijo, luego de que la Justicia resolviera liberar al comerciante que mató al ladrón; “Fuerza, tu familia te necesita”, le dijo Macri.
Para el jefe de Gobierno porteño era decisivo defender al joyero que mató a ese hombre que quiso robarle. “Se suponía que iba a ser otro miércoles común de trabajo. Fuerza, tu familia te necesita”, le expresó Macri, minutos después de que la Justicia pusiera en libertad a Blanco. Su saludo no tiene ambigüedades: “Abrazo grande mío y de muchos argentinos”. Macri no ocultó su indignación cuando el joyero quedó detenido por la policía: “No entiendo cómo se llevaron detenido de esa manera al joyero que desarmó un ladrón y actuó en defensa propia”. El comerciante había quedado preso a la espera de que le tomaran declaración indagatoria. Su ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, agregó que “en lugar de recibir el apoyo necesario, Blanco recibió el castigo que debían haber recibido los delincuentes que fueron a asaltarlo”. Para Montenegro, al llevárselo detenido de su negocio, esposado y con el rostro cubierto “se puso a la víctima de un delito, que, a priori, actuó en legítima defensa, en la misma condición de los delincuentes que fueron a asaltarlo”. En este punto, Montenegro considera que si la Policía al llegar al lugar, porque el joyero activó la alarma (¿a dónde se iba a ir? El era claramente la víctima y podía demostrarlo), “¿era necesario que el Estado volviera a victimizarlo al retirarlo esposado, con la cara tapada y en un patrullero?”. Añadió: “Llama la atención que se haya actuado así con una persona que fue víctima de un delito, que estaba mal psicológicamente por el trauma vivido y en estado de shock, después de enfrentar a un delincuente para defender su vida”. El ladrón muerto en el cruce fue identificado como Martín Alberto Ramírez, de 25 años, con domicilio en San Isidro. Entre sus ropas se había encontrado un DNI con su foto, pero a nombre de Martín Fernández.
Episodio trágico en el plano estrictamente existencial, este robo abortado que se corona con una muerte cuyo ejecutor no deseaba perpetrar, revela que en la piel de la sociedad argentina se percibe de manera muy evidente no sólo un virulento estado de violencia criminal (cuchillo y revólver para robar bijouterie…), sino también el comienzo de un camino de recomposición. Suena duro decirlo y mucho más escribirlo, pero hay que hacerlo: tremendo hubiera sido que el infortunado comerciante terminara encarcelado por “homicida”, cuando fue la no buscada circunstancia, horrible desde ya, la que obligó a este pastor evangelista a matar, para salvar su propia vida.

© pepe eliaschev
Publicado en Diario Popular

      Imprimir

Twitter @peliaschev

atras
atras
Notas de la semana
Diario Perfil13-05-2012

Refutación

Buenos Aires, 13 de mayo de 2012 - Todavía no se ven.

Diario El Día13-05-2012

Crece la crispación interna en el Gobierno

Buenos Aires, 13 de mayo de 2012 - La velocidad de la disputa cada vez más virulenta en el seno del Gobierno ya tiene lógica propia.

Diario Popular13-05-2012

Elocuentes incongruencias

Buenos Aires, 13 de mayo de 2012 - Una caravana de vehículos de alta gama cruza a toda velocidad un peaje la noche del lunes pasado y atraviesa las barreras pasando sin oblea y a puro bocinazo.

-
adelante
Más notas de Diario Popular
Filtrar por
Pepe Eliaschev Copyright 2007 - Periodista Pepe Eliaschev
Desarrollado por Pixelia