Pasión por la radio

Desde el prehistórico antecedente de 1967 (mi primer programa propio), cuando salía de la adolescencia, casi nunca dejé de hacer radio. Columnas, entrevistas, editoriales, audio puro, momentos rescatados y preservados de lo que es, para mí al menos, el más íntimo, confiable y directo de los medios de comunicación, el que involucra a los seres humanos ante un micrófono.
Sábado 30 de julio de 2011Pasión por la Radio

La difícil tarea de ser optimista en la Argentina

      Imprimir

Buenos Aires, 30 de julio de 2011 - Mecanismos electorales confusos, inciertos y peligrosos. Violencia, atraso, incompetencia y más muertes. Colosal confusión entre Estado y Gobierno. Utilización de los recursos públicos para fines puntuales, específicos, partidarios. Estos son los tres pilares, en torno me propongo construir una breve reflexión.

Marchamos hacia una cita cívica sin precedentes. Las llamadas elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias, simbolizadas por la sigla PASO, comienzan a aparecer como un paso riesgoso, lleno de incertidumbre y, sobre todo, un paso cuya positividad, cuyo sentido, cuya trascendencia es poco menos que imposible de adivinar. Se trata de una pregunta que no tiene respuesta. Sabemos para qué vamos a votar mañana los porteños, saben los cordobeses qué y para qué van a votar el domingo 7 de agosto en su provincia, supieron los santafecinos por qué y para qué votaron el 24 de julio en su provincia, no sabemos los argentinos qué estaremos votando el 14 de agosto, que sea diferente de que habremos de votar el 23 de octubre.

 

En esto que parece un juego de palabras, hay una encerrona, un galimatías, una confusión deliberada. Porque las primarias, y esto es algo así como la quinta esencia de la confusión argentina, no son primarias de nada.

El concepto de primarias es un invento formidable de la política norteamericana. Un país polarizado tradicionalmente entre dos grandes fuerzas, el Partido Demócrata y el Partido Republicano, se ha valido durante décadas de un sistema de preselección que se permite llegar a las elecciones nacionales con los partidos de cada partido que más ha votado la gente que fue a votarlos.

Es un proceso largo, extenso, de costa a costa, del Pacífico al Atlántico, de la frontera con México a la frontera con Canadá, y que termina, cada cuatro años, con una preselección que pone al elector ante la posibilidad de votar al demócrata más votado y al republicano más votado. Acá eso no ha sucedido.

Es formidable la capacidad argentina para desvirtuar, tergiversar y terminar pulverizando todo contenido. El Gobierno, concretamente el kirchnerismo, que había impulsado el sistema de primarias abiertas, simultáneas y obligatorias, absolutamente ajeno a toda ejemplaridad, nunca imaginó que tal cosa pudiera suceder dentro de su propia fuerza. Es más, en la Capital Federal, la designación de Daniel Filmus es el producto de una decisión presidencial, anunciada por televisión y en cadena nacional, luego de una absurda campaña, que algunos denominaron un “casting”, en donde los precandidatos hicieron publicidad callejera para que la Presidente los eligiera. Éste es el ejemplo más brutal, formidable y llamativo de la desvirtuación, la manipulación brutal de palabras y de conceptos. ¿Qué primaria podría propiciar un oficialismo que en su propio territorio, en su propia colectividad, en su propio espacio, no aplicaba el concepto? Sí se lo aplicó en Santa Fe, en cambio, pero no como producto de la magnanimidad del kirchnerismo, sino del sofisticado sistema político que Santa Fe tiene, al menos en la comparación con la Argentina. Y ahí, efectivamente, Agustín Rossi le ganó la interna a Omar Perotti y a Rafael Bielsa. Tenemos un caso de perversión y generación deliberada de confusión.

No pasa algo demasiado diferente en las fuerzas opositoras. En la Unión Cívica Radical, se apartaron de la aspiración presidencial el ingeniero Julio Cobos y el doctor Ernesto Sanz. Con lo cual Ricardo Alfonsín quedó como candidato único. En el Justicialismo pasó algo muy parecido. Al abandonar sus expectativas presidenciales Felipe Solá y alinearse Mario das Neves con Eduardo Duhalde, la interna que iban a hacer, o la primaria, también se deshizo. En consecuencia, llegamos a una situación incomprensible. A un corresponsal extranjero que llega a la Argentina y pregunta “¿qué se vota el 14 de agosto?”, nadie podría explicarle unas primarias que no lo son. Es una primaria que en definitiva se va a convertir en una encuesta. Porque surgirán ciertamente tres, cuatro nombres, votados por la gente, y en el campo de los que consideran que lo principal es asegurarle al país una alternativa al kirchnerismo, obviamente emergerá la preocupación por quién es el más votado de los opositores y si tiene o no tiene la capacidad de polarizar entre el 14 de agosto y el 23 de octubre. Pero que tamaño esfuerzo civil, para el que, como denuncia la jueza María Servini de Cubría ni siquiera hay recursos del presupuestarios del poder ejecutivo, se realice a los fines de constatar que las anunciadas primarias son una iniciativa abortada, revela el atraso político argentino, nuestra recurrente caída en la indigencia institucional.

Sin entrar en la disquisición de quién mató a quién y por qué alguien mató a alguien, y qué sucedió exactamente en las tierras del Ingenio Ledesma en Jujuy, si algo revela el episodio de Libertador General San Martín es que la Argentina es un país que no se ha alejado de la violencia social que estalló a fines de los años 90 y se prolongo hasta 2002 y 2003. Recuérdese que Eduardo Duhalde se comprometió a terminar antes el mandato que le correspondía cubrir, tras la salida de Fernando de la Rúa, cuando se produjo el asesinato de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki en junio de 2002 en Avellaneda. Ahora, y solo en las últimas horas, tenemos cuatro nuevos muertos. Y, por cierto, a Julio López nunca lo encontró nadie en este país. La estadística está demostrando que durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner han muerto doce, y hasta tal vez trece personas, resultado de enfrentamientos y confrontaciones sociales gravísimas.

¿Alevosía? No lo puedo afirmar. No lo podría documentar, pero sí es evidente la existencia de un piso irreducible e insultante de atraso, indigencia y pobreza. Y también, como parte de ese escenario de indigencia y pobreza, se constata la formidable e intolerable incompetencia de las llamadas fuerzas de seguridad, que, aparentemente no pueden salir de su disco rígido de violencia criminal para reprimir situaciones de ilegalidad.

Tal vez muchos porteños no lo constataron, porque no viven en la zona. Pero esta semana, en oportunidad de un nuevo aniversario del fallecimiento de María Eva Duarte de Perón, Evita, el 26 de julio, una vez más el Gobierno, como lo viene haciendo prácticamente desde el comienzo de la gestión de Néstor Kirchner, se valió de la entera sociedad para llevar adelante una actividad sectorial. El centro de Buenos Aires fue clausurado. La avenida 9 de Julio fue cerrada. Calles laterales y transversales quedaron igualmente colapsadas, cerradas por los patrulleros policiales para que la Presidente inaugurara un cartel luminoso con la efigie de Evita, sobre un de las paredes laterales del Ministerio de Desarrollo Social. Esto hicieron a la hora en que millares de personas regresaban a sus hogares tras una larga jornada de trabajo. Fue un homenaje a Evita realizado con imprudencia y absoluta falta de consideración para con la vida de la gente, ese desprecio que caracteriza a los gobiernos para los que el ejercicio del poder implica apoderarse de la totalidad de los recursos de la república.

¿Por qué no hicieron un homenaje de otra naturaleza? ¿Por qué complicarle la vida a la gente? ¿Por qué colapsaron la ciudad? ¿Por qué le hicieron la vida imposible a la ciudad? ¿Por qué trajeron a millares de desafortunados compatriotas del Conurbano, para que regresaran a sus casas a medianoche en colectivos alquilados por el gobierno nacional a los fines ¿de qué? ¿Mostrar qué? ¿Como decía Cristina Kirchner, en homenaje al “ícono cultural de la historia de América Latina”?

Tengo todo el respeto por la memoria de la señora Eva Perón, ¿pero ésta era la manera de celebrarlo, en plena temporada electoral? ¿Qué revela esto? Un dato profundo en el disco rígido del peronismo, esté en el poder o no esté en el poder es su convicción de que el Estado y el Gobierno son la misma cosa y le pertenecen de modo vitalicio al Justicialismo.

Las elecciones confusas, la violencia injustificada e inadmisible y la manipulación de los bienes públicos, son una radiografía que no permite, a estas horas, mirar con mucho optimismo el corto plazo de la Argentina.

©pepeeliaschev
Emitido en FM Identidad

      Imprimir

Twitter @peliaschev

ver más Tweets [+]
Filtrar por

La música de Pepe en "Esto que pasa"

Martes 30 de diciembre de 2014

Los mareados ∼ Enrique Cadícamo y Juan Carlos Cobián

Mercedes Sosa

All for love ∼ Bryan Adams, Mutt Lange y Michael Kamen

Luciano Pavarotti y amigos

Lunes 29 de diciembre de 2014

Qué me van a hablar de amor ∼ Letra de Homero Expósito. Música de Héctor Stamponi

Voz de Julio Sosa con orquesta de Leopoldo Federico

La notte eterna

Emma Shapplin

Viernes 26 de diciembre de 2014

Sur ∼ Aníbal Troilo y Homero Manzi

Orquesta de Mario Demarco, voz de Edmundo Rivero

Jeep\\\'s blues

Duke Ellington

Martes 23 de diciembre de 2014

A su memoria ∼ Antonio Sureda y Homero Manzi

Carlos Dante, orquesta de Alfredo de Angelis

Canto della terra

Andrea Bocelli y Sarah Brightman

Lunes 22 de diciembre de 2014

Balada para un loco ∼ Horacio Ferrer y Astor Piazzolla

Roberto Goyeneche, con Piazzolla y su quinteto

The prayer

Charlotte Church & Josh Groban

Pepe Eliaschev Copyright 2007 - Periodista Pepe Eliaschev
Desarrollado por Pixelia