Mano a mano - reportajes
El reportaje íntimo sigue siendo uno de los instantes mas valiosos y trascendentes del oficio. Algunas situaciones merecen la pena ser evocadas.
Sábado 6 de septiembre de 2008
GABRIELA MICHETTI, DESPUES DE LA OPERACION
“Aníbal Fernández dice tener un video que demuestra que yo puedo caminar”
La vicejefa de Gobierno porteña se reincorporó a sus funciones. Afirma que decidió operarse la columna tras largas sesiones de terapia: llegó a la conclusión de que estaba dejando su salud en segundo plano. Ahora, mientras trata de equilibrar mejor los tiempos para la política y para sí misma, no tiene problemas en elogiar a los centroizquierdistas Binner y Sabbatella. Reconoce que en PRO se debate la candidatura presidencial de Macri para 2011 e insinúa por primera vez que aceptaría presentarse para reemplazarlo. Responde con acidez a supuestos dichos del ministro de Justicia: “Me encantaría verme caminando”.
Buenos Aires, 6 de septiembre de 2008 —A nueve meses de gobierno, ¿cuál es la frustración principal de tu gestión? ¿Qué pensabas, cuando ganaron con el 62% de los votos, que se iba a poder hacer y no se hizo?
—Mi gran frustración fue no haber podido empezar más rápido en la calle. Imaginaba que asumíamos el 10 de diciembre y el 10 de enero teníamos ya las cuadrillas, como hoy, haciendo veredas y demás, que se notara rápidamente que había dinamismo de gestión. Eso no pasó, estuvimos casi cuatro meses metidos para adentro en el ordenamiento de un Estado que estaba mucho peor en deudas… Fuimos ingenuos y pensamos poder más de lo que en realidad se pudo al comienzo. Los resultados en la calle empiezan ahora a ser más visibles. Hubo una etapa de marcar la cancha, como dijo Mauricio el otro día, una frase clara, aunque no muy fina, ni académica: “Se acabó la joda”.
—¿Fue muy engorroso entender la contabilidad que les dejó Jorge Telerman?
—En cientos de concesiones y licitaciones, significó ir oficina por oficina, archivo por archivo. Algunos documentos no existían, tuvimos que recomponer historias empresa por empresa. No querían seguir trabajando si no les pagábamos. Fue muy duro.
—¿Cuánta corrupción encuentran en Buenos Aires o cuántas cosas no se hacen sólo por ineptitud y burocracia?
—Hay de las dos. De los que han estado en los cargos jerárquicos me cuesta pensar que se llevaban la plata a su casa. Esas autoridades lo que hacen es permitir que funcionen “quintas” por todos lados.
—¿Qué es una “quinta” en la Ciudad de Buenos Aires?
—Un director general denunció que un ente del Gobierno que se ocupa de bachear y hacer las calles para el vecino se convirtió en empresa privada con fondos públicos, recursos humanos, plata, materiales y máquinas. Lo denunciamos la semana pasada. Estas “quintas” existen en los hospitales también. Obviamente que nadie quiere que les quitemos sus “quintas”. La peor corrupción es la inoperancia, la falta de idoneidad.
—Muchas personas que llegaron con ustedes no tenían experiencia de funcionarios. Se “mandaron” con algunas decisiones, como regularizar el uso del espacio público y reordenar el tránsito y se los llevaron puestos taxistas, colectiveros y empresarios de cartelería callejera, y tuvieron que dar marcha atrás. ¿Fue una derrota táctica por ser muy ambiciosos y no consensuar políticamente ciertos cambios costosos?
—En muchos casos somos excesivamente jugados y mostramos nuestra inexperiencia en la necesidad de lanzar medidas de transformación cultural que requieren conciliaciones políticas, alianzas, tiempos de concientización.
—Sí, pero una cosa es concientización y otra es que los taxistas te paren la ciudad y te obliguen a recular…
—Dar marcha atrás con una medida para poder corregirla y mejorarla, porque la hiciste demasiado rápido y no consensuaste, no me preocupa tanto. Los gobiernos tienen que mostrarse como son, vulnerables e imperfectos. Es obvio que nos podemos equivocar.
—En el imaginario ideológico intelectual, Mauricio Macri y el PRO son la derecha liberal partidaria del Estado bobo y ahora los que vienen a rescatar la noción de un Estado activo son ustedes…
—Estoy bastante molesta con estos prejuicios. ¡Soy tan antiprejuicios! Lo que generan las etiquetas: nos cuesta un montón y en lo personal me produce mucha angustia y frustración, y en lo grupal estamos preocupados, nos sentimos impotentes y no sabemos salir con este tema. ¿No se dan cuenta de que nosotros hemos hecho tantas denuncias penales, hemos descubierto un montón de irregularidades y las hemos corregido porque perjudicaban al Estado?
—El macrismo en defensa del Estado…
—Hicimos lo que durante años no se hizo contra la corrupción y las irregularidades. En ningún gobierno del país se hizo algo así, salvo algunas excepciones, como Hermes Binner y Miguel Lifschitz en Rosario, que fueron a ordenar un Estado de verdad, Martín Sabatella en Morón, que hizo un reorganización transparente para el ciudadano, y otros buenos intendentes, radicales, peronistas, socialistas y de la Coalición Cívica. Pero son contadas excepciones. A nosotros eso no nos lo reconoce nadie.
—¿Por qué?
—Por los prejuicios ideológicos y porque no conviene que a Macri le vaya bien. Algunos periodistas dicen, pero ¿cómo voy a publicar eso, si favorece a Macri? ¡Pero es una noticia que el Estado de la Ciudad de Buenos Aires esté empezando a ordenarse! ¿Cómo puede ser que los periodistas se preocupen tanto por publicar otras denuncias de corrupción y nuestras denuncias no aparezcan?
—¿Qué diferencias hay entre el Macri jefe de Gobierno y el Macri que bostezaba en el Congreso porque se aburría, o el empresario o presidente de Boca? ¿Asume este ejercicio del poder político como una nueva vida política?
—Siempre me trae problemas ser tan frontal, pero la verdad es que no tiene nada que ver el Mauricio diputado con este Jefe de Gobierno. Lo sabíamos los que lo conocemos. El Mauricio Macri jefe de Gobierno es un tipo que no para, arranca a las 6 de la mañana, todos los días de la semana hace gimnasia y a las 8 está acá y no para de laburar.
—¿No sabe delegar?
—Es uno de sus grandes valores, yo siempre he destacado la apertura que tiene y la capacidad que le da a cada uno para crear y hacer; obviamente después te exige, bien al estilo Macri, y exige mucho. Es un tipo sumamente enganchado y compenetrado con la gestión de gobierno. Desde que asumimos, ha recorrido alrededor de 500 lugares de la administración pública, escuelas, hospitales, centros culturales. Hace control de gestión.
—Esta cercanía física de estar a 100 metros de la Casa de Gobierno, con un jefe de Gobierno de la Ciudad proveniente de PRO claramente adversado por el oficialismo, ¿no les ha permitido acordar políticas o prevalece la oposición ideológica del matrimonio Kirchner?
—Cuestiones ideológicas no creo. Es puramente una cuestión de confrontación y de intención de que no nos vaya bien…
—¿Hay intencionalidad?
—Estoy convencida. Existe la posibilidad de trabajar con el Gobierno de la Ciudad y hemos hecho muchos gestos. El gobierno nacional tiene todos los terrenos de ONABE y podría transferirlos a la Ciudad, porque son de la Ciudad. ¡Qué disparate que estén ahí, llenos de pasto, asentamientos, generando problemas en los barrios, y el Estado nacional no hace nada!
—¿Cuál es el “negocio” de los Kirchner de que no les vaya bien a ustedes?
—A Mauricio lo ven como el político que realmente puede llegar a ser el opositor más importante. Cuando ves la intención de voto de la gente o la imagen de Mauricio a nivel nacional, es un oponente político muy fuerte para ellos. Por la concepción de poder que tienen, destruir al otro para quedarse con todo, no una concepción en donde competís con el otro para ver quién es mejor, una concepción de poder por el poder mismo.
—¿En la villa 31 no pueden hacer nada sin el gobierno nacional? ¿Qué pasa si se les viene encima una tragedia en una villa donde se están construyendo casas de cuatro pisos sin cimientos? ¿Les van a echar la culpa a ustedes, que son quienes tienen jurisdicción sobre la Capital Federal?
—Estamos tratando de imaginar creativamente una instancia jurídica en la Villa 31, pero ¿cómo nos van a echar la culpa a nosotros si no es jurisdicción nuestra? Es jurisdicción nacional. Intentamos trabajar con el gobierno nacional todo lo que es de jurisdicción nacional pero que están en la ciudad: transporte, policía, terrenos del ONABE, villa 31, el Riachuelo…
—¿O sea que la Ciudad está alambrada por la Casa Rosada?
—Claro. Tenemos grandes problemas para hacer algo porque es jurisdicción nacional. De cualquier manera, en el tema de la policía no nos hemos quedado sentados de brazos y empezamos a armar nuestra propia policía. En la villa 31, estamos viendo cómo empezar a hacer algunas cosas, más allá de que sea jurisdicción nacional, por ejemplo que no existan más casas de cinco pisos y empezar a bajarlas.
—Además, se sigue radicando ahí gente a millares…
—Esa gente está viviendo contra la autopista, hay niños. Lo que vamos a hacer es trabajar sobre construcciones en altura, las más peligrosas, y buscar una solución transitoria para después, cuando podamos en serio trabajar con el Estado nacional.
—Si bien nadie imaginó que se iba a resolver el drama de la basura en nueve meses, la Ciudad sigue estando horriblemente sucia y la basura prolifera por todas partes y a toda hora. Y acá no tienen nada que ver los Kirchner. ¿Por qué no avanzaron nada?
—Tenemos ahora un proyecto que me tiene contentísima. Hasta ahora lo que había es una licitación que vence a fin de año y ahora estamos preparando la nueva. Esa licitación nos impedía muchísimos cambios por el tipo de contrato y nos generó muchas imposibilidades de hacer transformaciones para una ciudad limpia. Ahora que tenemos la posibilidad de hacer la nueva licitación podemos iniciar nuestro proceso de limpieza. Los cartoneros son personas que van a seguir en la calle si no se genera otra solución y siempre van a generar un problema, no sólo para ellos mismos, sino también para los vecinos, para la limpieza de la ciudad. Las empresas que ganen la licitación deberán recoger la basura húmeda que los vecinos vamos a poner en los contenedores en la calle…
—¿Me hablás en serio? ¿Es el momento del humor? ¿Los vecinos van a poner la basura en los contenedores? ¿Por qué creés que lo harían?
—Vamos a un proceso de concientización como se hizo en Rosario y en otras ciudades, que lograron que el vecino entienda que la basura no la debe poner en la puerta de su casa sino en el contenedor. Ese proceso de concientización implicará la sensibilización, con campañas que ya empezaron de a poco en las escuelas. Tengo confianza, se ha hecho en otros lugares… Y la basura seca lo vamos a tener en nuestras casas. Los vecinos van a separar por origen, basura húmeda y basura seca. Se van a quedar con los cartones, los papeles y los plásticos. El cartonero va a integrar cooperativas. El Estado se va a hacer cargo de armarlas, capacitarlas… y vamos a empezar por los grandes productores de basura (restaurantes, hoteles). Ya no va a ser más un cartonero anónimo que pasa con un carro por la calle en condiciones de peligro, sino una persona que te va a tocar el timbre, vas a conocer y va a contar qué es lo que hace y le vas a dar la bolsita de los papeles y cartones.
—Cuando comienza un gobierno distrital, Macri o Binner, inmediatamente la maquina mediática ronronea. ¿Adónde va? ¿Qué quiere? ¿Cuánto puede ser de creíble una gestión de Macri cuando es fuerte la idea de que se postulará para un cargo nacional? ¿Estás de acuerdo con que Mauricio Macri se proyecte al nivel nacional como candidato presidencial en 2011?
—Macri la tiene re-clara. Él es el primero que le repite a todo el que quiere hablar en estos términos que todavía no empezamos a mostrar las cosas más importantes que tenemos para mostrar. La única posibilidad que tenemos es demostrar que estamos haciéndolas, porque también queremos transformar la realidad nacional… Este espacio, PRO, no nació solo para transformar la realidad de la ciudad de Buenos Aires. Tenemos una estrategia política y un camino político para llegar, después, a transformar la Nación. Pero nos importa transformar la Ciudad de Buenos Aires porque si no, no se llega a la Nación. ¿Y cómo se llega? Transformando.
—¿Está gestión de Macri es de cuatro o de ocho años? Porque hay una componente peronista en PRO que habla con Duhalde y le gustaría que Macri fuera la figura de reemplazo del kirchnerismo.
—Puede ser una gestión de ocho años, pero no sé si Mauricio va a ser candidato en 2011 a presidente, o si quiere seguir gobernando la Ciudad… De Duhalde me gustaría decir que tanto Mauricio como yo creemos que Duhalde fue en su momento, y si bien hay muchas cosas de él que no comparto, una persona que hizo algo bueno, estabilizar una crisis inmanejable. Hoy no es un político que debe estar en acción política. Es un viejo referente de la política. No es la persona con la que hay que trabajar políticamente. Y esto tiene que quedar claro.
—¿Y la gente del PRO que piensa lo contrario?
—La gente del PRO que piense lo contrario tendrá que ver qué hace. Habrá gente de Duhalde que está haciendo cosas con nosotros, pero esto de que “vamos con Duhalde” y de que el presidente va a ser Mauricio es algo que está todavía en debate interno y no está saldado para nada…
—Bueno, o sea que ustedes lo están debatiendo…
—Totalmente. Pero el primero que frena esas discusiones muchas veces es Mauricio. Mauricio todavía puede considerar ser de nuevo jefe de gobierno en 2011. Pero también, como va el país, Mauricio también puede ser candidato a presidente de la Nación en 2011, ya sea porque haga falta o porque piense que es el momento en el que puede dar el gran paso. Hacen falta al menos ocho años o por lo menos dos o tres gestiones para que la Ciudad se ponga como debe ponerse.
—¿Qué hacen ustedes si él se candidatea a presidente de la Nación?
—En PRO tenemos que tener la altura y la responsabilidad necesarias para crecer y estar en disponibilidad para ser candidatos a jefes de gobierno y continuar la gestión.
—Me parece que hoy la única persona que podría ser jefe de gobierno dentro de PRO sos vos…
—No estoy de acuerdo. Hay un montón de personas que trabajan en el Gobierno hoy, ministros, legisladores o diputados, que no están posicionados al nivel del público, pero tienen una potencialidad espectacular para trabajar. No puedo decir que soy la única. Soy la más conocida, es verdad. Tengo buena imagen, la gente se siente representada conmigo. Entonces puedo ser. Pero hay otros que pueden ser también. La responsabilidad nuestra, de los que estamos en la segunda línea, es estar preparados para tener una alternativa para la ciudad, si se da el caso de que Mauricio sea presidente en 2011.
—¿Es factible que Mauricio Macri vaya por el país en 2011?
—Hay mucha gente que puede considerar que Macri sea su mejor representante en 2011. Hay mucha gente que lo puede pensar.
—¿Tenés algún plan personal respecto de tus futuros pasos? Porque 2009 es un año electoral y sos vicejefa de gobierno, pero en la eventualidad de una candidatura presidencial de Macri, tu rol sería todavía más importante en la Ciudad…
—Me cuesta mucho verme individualmente en candidaturas porque tengo una visión hípercolectiva de la política, de conjunto. Me cuesta mucho proyectarme como si esto fuera una carrera. No me planteé ser vicejefa de gobierno y cuando Mauricio me lo planteó, me sentí a la altura y lo acepté. De cualquier manera, preferiría no tener una candidatura en 2009. Preferiría seguir como vicejefa hasta 2011. Sinceramente, ésa es mi preferencia. Tenemos un problema en PRO: somos una fuerza muy chiquita y muy nueva que está creciendo, pero sólo somos dos dirigentes conocidos, Mauricio y yo. Y voy a estar bajo presión, porque si hay que presentar candidatos a diputados nacionales, una de las posibles candidatas en la discusión interna voy a ser yo. Pero voy a tratar de que haya otra persona que esté a la misma altura o me supere, porque realmente no quiero ser candidata en 2009. Si yo puedo asumir la representación de la gente, lo voy a hacer.
—En tu actual estado de salud, con la recuperación que estás haciendo después de tu operación, ¿te resulta compatible la vida política con la búsqueda de la felicidad personal?
—Estoy en ese proceso exacto de compatibilizar y dejar de sentir que la actividad política y mi vocación tan fuerte por la política son una misión cargada de esfuerzo, desafíos y mochilas.
—¿Es factible ese esquema de vida?
—Sí, es factible. Estas son las primeras semanas en las que estoy intentando tener otra conducta conmigo mismo. Es muy importante la inteligencia. Me probaré mi propia inteligencia y veré si puedo ser feliz con mi vocación, sin que lo mío sea una epopeya tipo Juana de Arco…
—Algo así como “La Pasionaria” del macrismo…
—Tengo ganas de vivirlo de otra manera. Lo he vivido mucho como pelea y esas cosas…
—¿Es cierto que un alto funcionario de Cristina Kirchner te acusó de que no es cierto que tenés un problema de movilidad y que vos en realidad sí podés caminar?
—Sí Me enteré que el Ministro de Seguridad y Justicia de la Nación (Aníbal Fernández) dice tener un video en el que se demuestra que yo camino. ¡Ojala lo pudiera ver! ¡Sería maravilloso verme caminando!
© pepe eliaschev
Publicado en Diario Perfil.
Buenos Aires, 6 de septiembre de 2008 —A nueve meses de gobierno, ¿cuál es la frustración principal de tu gestión? ¿Qué pensabas, cuando ganaron con el 62% de los votos, que se iba a poder hacer y no se hizo?
—Mi gran frustración fue no haber podido empezar más rápido en la calle. Imaginaba que asumíamos el 10 de diciembre y el 10 de enero teníamos ya las cuadrillas, como hoy, haciendo veredas y demás, que se notara rápidamente que había dinamismo de gestión. Eso no pasó, estuvimos casi cuatro meses metidos para adentro en el ordenamiento de un Estado que estaba mucho peor en deudas… Fuimos ingenuos y pensamos poder más de lo que en realidad se pudo al comienzo. Los resultados en la calle empiezan ahora a ser más visibles. Hubo una etapa de marcar la cancha, como dijo Mauricio el otro día, una frase clara, aunque no muy fina, ni académica: “Se acabó la joda”.
—¿Fue muy engorroso entender la contabilidad que les dejó Jorge Telerman?
—En cientos de concesiones y licitaciones, significó ir oficina por oficina, archivo por archivo. Algunos documentos no existían, tuvimos que recomponer historias empresa por empresa. No querían seguir trabajando si no les pagábamos. Fue muy duro.
—¿Cuánta corrupción encuentran en Buenos Aires o cuántas cosas no se hacen sólo por ineptitud y burocracia?
—Hay de las dos. De los que han estado en los cargos jerárquicos me cuesta pensar que se llevaban la plata a su casa. Esas autoridades lo que hacen es permitir que funcionen “quintas” por todos lados.
—¿Qué es una “quinta” en la Ciudad de Buenos Aires?
—Un director general denunció que un ente del Gobierno que se ocupa de bachear y hacer las calles para el vecino se convirtió en empresa privada con fondos públicos, recursos humanos, plata, materiales y máquinas. Lo denunciamos la semana pasada. Estas “quintas” existen en los hospitales también. Obviamente que nadie quiere que les quitemos sus “quintas”. La peor corrupción es la inoperancia, la falta de idoneidad.
—Muchas personas que llegaron con ustedes no tenían experiencia de funcionarios. Se “mandaron” con algunas decisiones, como regularizar el uso del espacio público y reordenar el tránsito y se los llevaron puestos taxistas, colectiveros y empresarios de cartelería callejera, y tuvieron que dar marcha atrás. ¿Fue una derrota táctica por ser muy ambiciosos y no consensuar políticamente ciertos cambios costosos?
—En muchos casos somos excesivamente jugados y mostramos nuestra inexperiencia en la necesidad de lanzar medidas de transformación cultural que requieren conciliaciones políticas, alianzas, tiempos de concientización.
—Sí, pero una cosa es concientización y otra es que los taxistas te paren la ciudad y te obliguen a recular…
—Dar marcha atrás con una medida para poder corregirla y mejorarla, porque la hiciste demasiado rápido y no consensuaste, no me preocupa tanto. Los gobiernos tienen que mostrarse como son, vulnerables e imperfectos. Es obvio que nos podemos equivocar.
—En el imaginario ideológico intelectual, Mauricio Macri y el PRO son la derecha liberal partidaria del Estado bobo y ahora los que vienen a rescatar la noción de un Estado activo son ustedes…
—Estoy bastante molesta con estos prejuicios. ¡Soy tan antiprejuicios! Lo que generan las etiquetas: nos cuesta un montón y en lo personal me produce mucha angustia y frustración, y en lo grupal estamos preocupados, nos sentimos impotentes y no sabemos salir con este tema. ¿No se dan cuenta de que nosotros hemos hecho tantas denuncias penales, hemos descubierto un montón de irregularidades y las hemos corregido porque perjudicaban al Estado?
—El macrismo en defensa del Estado…
—Hicimos lo que durante años no se hizo contra la corrupción y las irregularidades. En ningún gobierno del país se hizo algo así, salvo algunas excepciones, como Hermes Binner y Miguel Lifschitz en Rosario, que fueron a ordenar un Estado de verdad, Martín Sabatella en Morón, que hizo un reorganización transparente para el ciudadano, y otros buenos intendentes, radicales, peronistas, socialistas y de la Coalición Cívica. Pero son contadas excepciones. A nosotros eso no nos lo reconoce nadie.
—¿Por qué?
—Por los prejuicios ideológicos y porque no conviene que a Macri le vaya bien. Algunos periodistas dicen, pero ¿cómo voy a publicar eso, si favorece a Macri? ¡Pero es una noticia que el Estado de la Ciudad de Buenos Aires esté empezando a ordenarse! ¿Cómo puede ser que los periodistas se preocupen tanto por publicar otras denuncias de corrupción y nuestras denuncias no aparezcan?
—¿Qué diferencias hay entre el Macri jefe de Gobierno y el Macri que bostezaba en el Congreso porque se aburría, o el empresario o presidente de Boca? ¿Asume este ejercicio del poder político como una nueva vida política?
—Siempre me trae problemas ser tan frontal, pero la verdad es que no tiene nada que ver el Mauricio diputado con este Jefe de Gobierno. Lo sabíamos los que lo conocemos. El Mauricio Macri jefe de Gobierno es un tipo que no para, arranca a las 6 de la mañana, todos los días de la semana hace gimnasia y a las 8 está acá y no para de laburar.
—¿No sabe delegar?
—Es uno de sus grandes valores, yo siempre he destacado la apertura que tiene y la capacidad que le da a cada uno para crear y hacer; obviamente después te exige, bien al estilo Macri, y exige mucho. Es un tipo sumamente enganchado y compenetrado con la gestión de gobierno. Desde que asumimos, ha recorrido alrededor de 500 lugares de la administración pública, escuelas, hospitales, centros culturales. Hace control de gestión.
—Esta cercanía física de estar a 100 metros de la Casa de Gobierno, con un jefe de Gobierno de la Ciudad proveniente de PRO claramente adversado por el oficialismo, ¿no les ha permitido acordar políticas o prevalece la oposición ideológica del matrimonio Kirchner?
—Cuestiones ideológicas no creo. Es puramente una cuestión de confrontación y de intención de que no nos vaya bien…
—¿Hay intencionalidad?
—Estoy convencida. Existe la posibilidad de trabajar con el Gobierno de la Ciudad y hemos hecho muchos gestos. El gobierno nacional tiene todos los terrenos de ONABE y podría transferirlos a la Ciudad, porque son de la Ciudad. ¡Qué disparate que estén ahí, llenos de pasto, asentamientos, generando problemas en los barrios, y el Estado nacional no hace nada!
—¿Cuál es el “negocio” de los Kirchner de que no les vaya bien a ustedes?
—A Mauricio lo ven como el político que realmente puede llegar a ser el opositor más importante. Cuando ves la intención de voto de la gente o la imagen de Mauricio a nivel nacional, es un oponente político muy fuerte para ellos. Por la concepción de poder que tienen, destruir al otro para quedarse con todo, no una concepción en donde competís con el otro para ver quién es mejor, una concepción de poder por el poder mismo.
—¿En la villa 31 no pueden hacer nada sin el gobierno nacional? ¿Qué pasa si se les viene encima una tragedia en una villa donde se están construyendo casas de cuatro pisos sin cimientos? ¿Les van a echar la culpa a ustedes, que son quienes tienen jurisdicción sobre la Capital Federal?
—Estamos tratando de imaginar creativamente una instancia jurídica en la Villa 31, pero ¿cómo nos van a echar la culpa a nosotros si no es jurisdicción nuestra? Es jurisdicción nacional. Intentamos trabajar con el gobierno nacional todo lo que es de jurisdicción nacional pero que están en la ciudad: transporte, policía, terrenos del ONABE, villa 31, el Riachuelo…
—¿O sea que la Ciudad está alambrada por la Casa Rosada?
—Claro. Tenemos grandes problemas para hacer algo porque es jurisdicción nacional. De cualquier manera, en el tema de la policía no nos hemos quedado sentados de brazos y empezamos a armar nuestra propia policía. En la villa 31, estamos viendo cómo empezar a hacer algunas cosas, más allá de que sea jurisdicción nacional, por ejemplo que no existan más casas de cinco pisos y empezar a bajarlas.
—Además, se sigue radicando ahí gente a millares…
—Esa gente está viviendo contra la autopista, hay niños. Lo que vamos a hacer es trabajar sobre construcciones en altura, las más peligrosas, y buscar una solución transitoria para después, cuando podamos en serio trabajar con el Estado nacional.
—Si bien nadie imaginó que se iba a resolver el drama de la basura en nueve meses, la Ciudad sigue estando horriblemente sucia y la basura prolifera por todas partes y a toda hora. Y acá no tienen nada que ver los Kirchner. ¿Por qué no avanzaron nada?
—Tenemos ahora un proyecto que me tiene contentísima. Hasta ahora lo que había es una licitación que vence a fin de año y ahora estamos preparando la nueva. Esa licitación nos impedía muchísimos cambios por el tipo de contrato y nos generó muchas imposibilidades de hacer transformaciones para una ciudad limpia. Ahora que tenemos la posibilidad de hacer la nueva licitación podemos iniciar nuestro proceso de limpieza. Los cartoneros son personas que van a seguir en la calle si no se genera otra solución y siempre van a generar un problema, no sólo para ellos mismos, sino también para los vecinos, para la limpieza de la ciudad. Las empresas que ganen la licitación deberán recoger la basura húmeda que los vecinos vamos a poner en los contenedores en la calle…
—¿Me hablás en serio? ¿Es el momento del humor? ¿Los vecinos van a poner la basura en los contenedores? ¿Por qué creés que lo harían?
—Vamos a un proceso de concientización como se hizo en Rosario y en otras ciudades, que lograron que el vecino entienda que la basura no la debe poner en la puerta de su casa sino en el contenedor. Ese proceso de concientización implicará la sensibilización, con campañas que ya empezaron de a poco en las escuelas. Tengo confianza, se ha hecho en otros lugares… Y la basura seca lo vamos a tener en nuestras casas. Los vecinos van a separar por origen, basura húmeda y basura seca. Se van a quedar con los cartones, los papeles y los plásticos. El cartonero va a integrar cooperativas. El Estado se va a hacer cargo de armarlas, capacitarlas… y vamos a empezar por los grandes productores de basura (restaurantes, hoteles). Ya no va a ser más un cartonero anónimo que pasa con un carro por la calle en condiciones de peligro, sino una persona que te va a tocar el timbre, vas a conocer y va a contar qué es lo que hace y le vas a dar la bolsita de los papeles y cartones.
—Cuando comienza un gobierno distrital, Macri o Binner, inmediatamente la maquina mediática ronronea. ¿Adónde va? ¿Qué quiere? ¿Cuánto puede ser de creíble una gestión de Macri cuando es fuerte la idea de que se postulará para un cargo nacional? ¿Estás de acuerdo con que Mauricio Macri se proyecte al nivel nacional como candidato presidencial en 2011?
—Macri la tiene re-clara. Él es el primero que le repite a todo el que quiere hablar en estos términos que todavía no empezamos a mostrar las cosas más importantes que tenemos para mostrar. La única posibilidad que tenemos es demostrar que estamos haciéndolas, porque también queremos transformar la realidad nacional… Este espacio, PRO, no nació solo para transformar la realidad de la ciudad de Buenos Aires. Tenemos una estrategia política y un camino político para llegar, después, a transformar la Nación. Pero nos importa transformar la Ciudad de Buenos Aires porque si no, no se llega a la Nación. ¿Y cómo se llega? Transformando.
—¿Está gestión de Macri es de cuatro o de ocho años? Porque hay una componente peronista en PRO que habla con Duhalde y le gustaría que Macri fuera la figura de reemplazo del kirchnerismo.
—Puede ser una gestión de ocho años, pero no sé si Mauricio va a ser candidato en 2011 a presidente, o si quiere seguir gobernando la Ciudad… De Duhalde me gustaría decir que tanto Mauricio como yo creemos que Duhalde fue en su momento, y si bien hay muchas cosas de él que no comparto, una persona que hizo algo bueno, estabilizar una crisis inmanejable. Hoy no es un político que debe estar en acción política. Es un viejo referente de la política. No es la persona con la que hay que trabajar políticamente. Y esto tiene que quedar claro.
—¿Y la gente del PRO que piensa lo contrario?
—La gente del PRO que piense lo contrario tendrá que ver qué hace. Habrá gente de Duhalde que está haciendo cosas con nosotros, pero esto de que “vamos con Duhalde” y de que el presidente va a ser Mauricio es algo que está todavía en debate interno y no está saldado para nada…
—Bueno, o sea que ustedes lo están debatiendo…
—Totalmente. Pero el primero que frena esas discusiones muchas veces es Mauricio. Mauricio todavía puede considerar ser de nuevo jefe de gobierno en 2011. Pero también, como va el país, Mauricio también puede ser candidato a presidente de la Nación en 2011, ya sea porque haga falta o porque piense que es el momento en el que puede dar el gran paso. Hacen falta al menos ocho años o por lo menos dos o tres gestiones para que la Ciudad se ponga como debe ponerse.
—¿Qué hacen ustedes si él se candidatea a presidente de la Nación?
—En PRO tenemos que tener la altura y la responsabilidad necesarias para crecer y estar en disponibilidad para ser candidatos a jefes de gobierno y continuar la gestión.
—Me parece que hoy la única persona que podría ser jefe de gobierno dentro de PRO sos vos…
—No estoy de acuerdo. Hay un montón de personas que trabajan en el Gobierno hoy, ministros, legisladores o diputados, que no están posicionados al nivel del público, pero tienen una potencialidad espectacular para trabajar. No puedo decir que soy la única. Soy la más conocida, es verdad. Tengo buena imagen, la gente se siente representada conmigo. Entonces puedo ser. Pero hay otros que pueden ser también. La responsabilidad nuestra, de los que estamos en la segunda línea, es estar preparados para tener una alternativa para la ciudad, si se da el caso de que Mauricio sea presidente en 2011.
—¿Es factible que Mauricio Macri vaya por el país en 2011?
—Hay mucha gente que puede considerar que Macri sea su mejor representante en 2011. Hay mucha gente que lo puede pensar.
—¿Tenés algún plan personal respecto de tus futuros pasos? Porque 2009 es un año electoral y sos vicejefa de gobierno, pero en la eventualidad de una candidatura presidencial de Macri, tu rol sería todavía más importante en la Ciudad…
—Me cuesta mucho verme individualmente en candidaturas porque tengo una visión hípercolectiva de la política, de conjunto. Me cuesta mucho proyectarme como si esto fuera una carrera. No me planteé ser vicejefa de gobierno y cuando Mauricio me lo planteó, me sentí a la altura y lo acepté. De cualquier manera, preferiría no tener una candidatura en 2009. Preferiría seguir como vicejefa hasta 2011. Sinceramente, ésa es mi preferencia. Tenemos un problema en PRO: somos una fuerza muy chiquita y muy nueva que está creciendo, pero sólo somos dos dirigentes conocidos, Mauricio y yo. Y voy a estar bajo presión, porque si hay que presentar candidatos a diputados nacionales, una de las posibles candidatas en la discusión interna voy a ser yo. Pero voy a tratar de que haya otra persona que esté a la misma altura o me supere, porque realmente no quiero ser candidata en 2009. Si yo puedo asumir la representación de la gente, lo voy a hacer.
—En tu actual estado de salud, con la recuperación que estás haciendo después de tu operación, ¿te resulta compatible la vida política con la búsqueda de la felicidad personal?
—Estoy en ese proceso exacto de compatibilizar y dejar de sentir que la actividad política y mi vocación tan fuerte por la política son una misión cargada de esfuerzo, desafíos y mochilas.
—¿Es factible ese esquema de vida?
—Sí, es factible. Estas son las primeras semanas en las que estoy intentando tener otra conducta conmigo mismo. Es muy importante la inteligencia. Me probaré mi propia inteligencia y veré si puedo ser feliz con mi vocación, sin que lo mío sea una epopeya tipo Juana de Arco…
—Algo así como “La Pasionaria” del macrismo…
—Tengo ganas de vivirlo de otra manera. Lo he vivido mucho como pelea y esas cosas…
—¿Es cierto que un alto funcionario de Cristina Kirchner te acusó de que no es cierto que tenés un problema de movilidad y que vos en realidad sí podés caminar?
—Sí Me enteré que el Ministro de Seguridad y Justicia de la Nación (Aníbal Fernández) dice tener un video en el que se demuestra que yo camino. ¡Ojala lo pudiera ver! ¡Sería maravilloso verme caminando!
© pepe eliaschev
Publicado en Diario Perfil.
23-11-2025Racing: una pasión inexplicable
por Nicolás Eliaschev* – Mi padre, Pepe Eliaschev, tuvo muchas identidades, pero hay una marca de nacimiento que nunca cambió y lo acompañó hasta el final: ser hincha de Racing.
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